Facility Services · · 6 min de lectura
Mantenimiento preventivo vs correctivo: por qué pagar menos puede costar más
El "lo arreglamos cuando se rompa" parece más barato hasta que el aire del piso 4 se rompe en plena ola de calor de febrero. Cuándo cada estrategia tiene sentido.

Si gastás 100% en mantenimiento correctivo, estás pagando de más. Si gastás 100% en preventivo, también estás pagando de más. La pregunta no es preventivo o correctivo — es cuál es el mix óptimo para su realidad.
Las definiciones rápidas
Preventivo: tareas calendarizadas que se hacen antes de que algo falle. Cambiar filtros del aire cada 3 meses, revisar tableros eléctricos cada 6 meses, limpiar ductos anualmente.
Correctivo: intervenir cuando algo ya falló. El aire dejó de andar, la cañería se rompió, el ascensor se quedó parado.
Por qué el correctivo "puro" sale caro
Tres razones concretas:
- Los correctivos urgentes se cobran más caro (tarifa fuera de horario, traslado urgente, repuestos a precio premium).
- La falla del equipo casi siempre genera daños colaterales (un compresor de aire que se quema puede afectar el tablero eléctrico).
- La parada operativa genera costos indirectos significativos: impacto en ventas, reputación y experiencia del cliente final.
En la industria, una regla clásica dice: cada peso ahorrado en mantenimiento preventivo cuesta entre 4 y 8 pesos en correctivos posteriores. La proporción exacta varía por sector pero el principio se cumple casi siempre.
Por qué el preventivo "puro" tampoco conviene
Hacer mantenimiento preventivo de cosas que no lo necesitan también cuesta. Cambiar un filtro que aún tenía 50% de vida útil, lubricar un motor que ya estaba bien, rebobinar algo que iba a durar otros 5 años. La sobre-prevención es desperdicio.
El mix óptimo
Para una operación corporativa típica, una distribución sana es:
- 70% preventivo planificado (calendarizado, con alcance definido, costo conocido).
- 20% predictivo (basado en condición real del activo: termografía, análisis de vibraciones, monitoreo).
- 10% correctivo (los inevitables — siempre algo falla sin aviso).
Cómo armar el plan
Un plan de mantenimiento preventivo bien diseñado se construye así:
- Inventario de activos críticos (los que si fallan paran la operación).
- Para cada uno: frecuencia recomendada por fabricante + ajuste por uso real.
- Calendario anual con asignación de responsable y duración estimada.
- KPIs de seguimiento: % preventivos cumplidos, MTBF (tiempo medio entre fallas), MTTR (tiempo medio de reparación).
Es exactamente lo que hacemos cuando entrás a un plan de Opción Facility Services: en las primeras 4 semanas armamos el inventario y el calendario. A partir del segundo mes, ya estás en régimen de mantenimiento planificado con métricas mensuales.